El “comisario Whatsapp” volvió a vestir el uniforme

El oficial Marcelo Guerrero fue reincorporado a la fuerza policial, luego de que el Superior Tribunal de Justicia lo absolviera de la acusación por supuesto incumplimiento de los deberes de funcionario público.

El comisario Marcelo Guerrero Oyarzo, conocido popularmente como el “comisario WhatsApp”, se reintegró este viernes 7 de julio a sus funciones en la Policía de Tierra del Fuego, recuperando de tal modo el estado policial, tras quedar anulada la condena que pesaba sobre él por supuesto incumplimiento de los deberes de funcionario público.

Guerrero había sido condenado en 2019 pero el 1 de julio último, el Superior Tribunal de Justicia anuló ese fallo y ordenó restituirle la habilitación para vestir el uniforme.

Guerrero cobró una sorpresiva popularidad a nivel nacional a mediados del 2015 cuando se conoció que había logrado reducir drásticamente los hechos de inseguridad en la seccional Quinta a su cargo. Había implementado, para tal fin, un sistema de comunicación permanente con los vecinos a través de la aplicación WhatsApp.

El mote que se ganó de “Comisario Whatsapp” tomó trascendencia nacional y apareció en casi todos los diarios del país que pusieron como modelo a imitar los méritos de su trabajo y la cercanía lograda con el vecindario.

Su trascendencia –sin embargo- molestó notoriamente a las autoridades políticas de la época y quienes conocían la interna de cerca sabían que la suerte del comisario Whatsapp podía cambiar en cualquier momento.

Ello ocurrió en poco tiempo más, cuando un hecho de violencia de género en su jurisdicción le significó terminar en el banquillo, en el marco de un juicio donde un fiscal pidió su exoneración “de por vida” de la fuerza policial.

La propia Justicia sería la que, 3 años después, lo liberaría de toda acusación y le permitiría volver a vestir el uniforme.

Desde este viernes, Guerrero reviste como 2do Jefe de la División Documentación e Identificación Policial Río Grande, en tanto se resuelve el trámite burocrático para retornarlo a su función original.

 

Acusación, condena y absolución

El comisario Marcelo Guerrero se vio envuelto en una ruidosa polémica (no exenta de ingredientes políticos) a comienzos del 2017, a partir de las derivaciones que tuvo un confuso caso de supuesta violencia de género, protagonizado por dos vecinos de Chacra XIII.

Después de que la presunta víctima denunciara que su ex pareja había abusado de ella violando una restricción de acercamiento que pesaba sobre él, se sucedieron declaraciones cruzadas y acusaciones que pusieron en duda no sólo la veracidad de la denuncia sino también el rol de la policía y el de la propia Justicia en el caso.

La controversia derivó en un sumario administrativo por parte de la fuerza contra Guerrero y, en paralelo, una denuncia por desobediencia. Se le retiró el arma y unos meses después se decidió trabarle un embargo por 100 mil pesos.

El 17 de abril de 2019, en un fallo cuestionado y destinado a ser revertido por el STJ, se lo condenó a un año y seis meses de prisión en suspenso y tres años de inhabilitación, en orden a la acusación de abuso de autoridad e incumplimiento de deberes de funcionario público.

La defensa ejercida por los abogados Francisco Giménez y Fernando Lapadula apelaría el fallo ante instancias superiores, en un marco de disgusto generalizado entre la comunidad que permanentemente apoyó al oficial que –entendían- había devuelto la seguridad a un amplio sector de la ciudad.

Finalmente, el pasado 1 de julio, el Superior Tribunal de Justicia de la Provincia decidió anular la condena y absolver definitivamente a Marcelo Guerrero de toda acusación. El fallo obligaba a las autoridades policiales a reintegrar en su cargo y con el grado que ostentaba el oficial al momento de ser condenado.