TOLHUIN: Continua desaparecido Carlos Nicolás Duarte Luna

La búsqueda de Carlos Nicolás se intensificó durante las últimas jornadas, con la incorporación de una veintena de agentes policiales y la Comisión de Auxilio que lleva rastrillados varios senderos, bosques e inmediaciones de lagunas próximos a Tolhuin, esta mañana también se suma la búsqueda aérea utilizando un helicóptero.  

El papá del joven de 29 años señaló que su hijo Carlos Nicolás Duarte Luna fue visto por última vez el 30 de abril, cuando salió a caminar.

El padre del joven de 29 años oriundo de Buenos Aires y desaparecido en Tierra del Fuego desde hace 8 días, declaró que espera que «esté vivo«, a la vez que admitió que su hijo estuvo internado por problemas psiquiátricos y que en la actualidad «no estaba bien».

Carlos Duarte, el padre de Carlos Nicolás Duarte Luna, se encuentra desde el domingo en el municipio de Tolhuin, donde el muchacho fue visto por última vez el 30 de abril luego de salir de la cabaña que habitaba para realizar una caminata por los alrededores.

«Esperemos que esté vivo, porque se preparó para vivir la vida y no para morirse en vano. Se lo merece», declaró el padre del joven.

El hombre contó que su hijo tuvo «problemas con las drogas» a los 26 años, y que estuvo internado en una clínica y en un hospital psiquiátrico, aunque «salió de ambos con alta médica» y que «hace ocho meses agarró un poco de ropa y sus guitarras y se fue a viajar por la Patagonia».

Duarte relató que en Tolhuin había conseguido empleo en un aserradero, y que luego del incendio que sufrió la cabaña que le proveía la propia empresa, quedó «en situación de calle» y fue acogido en su casa por una familia del lugar.

«La última vez que hablé con él fue el 26 de febrero. Perdió el celular, me pidió dinero, y resulta que no atendió más el teléfono. Ni a mí ni al hermano. En una de las últimas comunicaciones le ofrecí pagarle el pasaje de avión y le ofrecí venirse a vivir conmigo, pero no estaba bien», detalló el papá del joven.

También reconoció que en los últimos tiempos, como se sintió mejor, «dejó de tomar los medicamentos y eso evidentemente no le hizo bien».

El hombre que es docente de la Universidad Nacional de La Plata, precisó que al dejar la cabaña donde vivía, su hijo «salió sin medias y sin sus anteojos», y dijo que «no tenía dinero encima».

«Nunca me imaginé a Nicolás perdido en la Cordillera de los Andes. En Buenos Aires no quería ir ni a hacer un mandado. Es una persona muy sensible, muy buena, y no violento. Merece vivir porque se preparó para ello y no para morir como un indigente», concluyó el padre del joven.